«El amor no sólo se siente, también se piensa». Ahora que se acerca el Día de San Valentín, invitamos a nuestros lectores a reflexionar sobre esta frase. Aunque para muchos esto parezca menos romántico, es la base para construir relaciones sentimentales sanas.
Walter Riso, conocido psicólogo que ha escrito varios libros sobre estos temas, decía que llegamos a tener tanta dependencia de nuestra pareja, que el proceso se puede equiparar a la dependencia de una sustancia o droga. Cuando un adicto deja una sustancia a la que está enganchado, no lo deja porque deje de sentir deseos de tomarla, o porque deje de gustarle su efecto más inmediato, lo deja tras un proceso de racionalización, porque sabe que le está haciendo daño. Eso mismo ocurre muchas veces con relaciones sentimentales dañinas.
Y no hace falta que pongamos ejemplos de relaciones sentimentales extremadamente dañinas donde hay claramente maltrato, donde se complica más el proceso por un entramado de infravaloración y cosificación y privación de libertad grandísima del maltratador hacia su pareja; donde ésta se ve atrapada en un “tela de araña” y donde, su voluntad y pensamiento, están coaccionados.

Todos podemos mirar a nuestro alrededor y ver relaciones donde todo parece estar justificado en nombre del amor más romántico. Y vemos a la persona sufrir y decir: “no le dejo porque le quiero”. Volviendo a la comparación con el adicto, no siempre dejamos una relación porque dejemos de sentir hacía esa persona; muchas veces dejamos la relación porque racionalmente nos hace daño y no nos conviene.
Una relación sana debe aportarnos entre otras cosas independencia y crecimiento personal. Si sólo “somos” junto a una pareja, algo falla. Si en una relación sólo damos y no recibimos, algo falla. Desengañémonos, querer mucho a alguien no significa quererlo incondicionalmente y, por supuesto, no significa quererlo por encima de nosotros mismos.
Quizá sea un error cultural, donde el amor romántico dice cosas del tipo “querer incondicionalmente”, “querer por encima de todas las cosas”, “sin ti no soy nada”, “lo eres todo para mí», etc. Debemos revisar estos conceptos para fomentar relaciones sentimentales sanas y plenas.
Lecturas recomendadas:
WALTER RISO. Amar o depender
WALTER RISO. Los límites del amor










