Psicología Infantil
Los niños necesitan más “malas madres”: necesitan normaslímites. Aprender las consecuencias de sus actos y también aprender a frustrarse. Son elementos como éstos los que realmente aportan estabilidad psicológica a los niños; forma parte esencial de su crecimiento emocional y de su desarrollo. Las “malas madres” son las que ponen en práctica estos conceptos, y son paradójicamente las buenas madres. Este término fue acuñado por la psicoanalista austriaca Melanie Klein en 1932 en su publicación Psicoanálisis de niños. Desde la perspectiva psicoanalítica de Melanie Klein, “el desarrollo personal se concibe como enriquecimiento de la personalidad que se refiere a la superación de etapas tempranas de la niñez (que pueden volver a surgir en la vida adulta); la superación de los conflictos que estas etapas conllevan, como la ansiedad, culpa, envidia y logro de la gratitud; alcanzar el equilibrio con el mundo psíquico interno y el mundo externo; y desarrollar la capacidad de disfrutar de las cosas y llevar relaciones gratificantes de amor con los otros”. Es en este desarrollo personal donde las madres jugamos un papel fundamental. Muchas veces el trabajo más importante en consulta es con los padres, especialmente con las madres. Culpamiedo a que los hijos fracasen o a que sufran, son algunas de las emociones más frecuentes que aumentan la probabilidad de recurrir a una conducta de “compensación” y/o a la sobreprotección. Todo esto probablemente tenga su raíz en un presión grandísima de la sociedad, donde parece que las mujer tenemos que hacer papeles perfectos en todas las áreas: profesional, laboral, como pareja y, cómo no, en la maternidad. La sociedad nos hiper-exige y nosotras nos acabamos hiper-exigiendo. Algunos de los ejemplos más habituales en el día a día son los siguientes: En el área de la maternidad, este sentimiento de culpa por falta de tiempo y cansancio lleva muchas veces a que las madres sintamos que tenemos que compensar a nuestros hijos. Y en ocasiones, esas “compensaciones”, se traducen en un exceso de permisividad ante ciertas conductas de los niños o en cambios de rutinas. Por ejemplo “¿No te quieres ir a la cama aún? Bueno, por hoy puedes acostarte más tarde” Aquí es donde los niños empiezan a vivir cierto “caos”: a veces esto se puede hacer, a veces no, a veces está bien hecho, otras no… Éste termina siendo el mensaje que a ellos les llega. Otro problema común que se origina cuando aparece la idea de madre buena-perfecta, es a la hora de las tareas escolares. Sentarse al lado del niño, tarde tras tarde, a hacer los deberes del colegio y a estudiar. Estos niños suelen ir sacando los cursos, a veces incluso con buenas notas, pero… ¿qué pasará el día que su madre no pueda estar sentada a su lado? ¿El día que su madre no pueda ser su profesora particular? Nos cuesta aceptar que, si bien uno de nuestros papeles más importantes como madres es el de educar, no somos profesoras. Pero como educadoras nuestro papel ante las tareas escolares es el de inculcar responsabilidadorganización y motivación. Ir dejando autonomía a nuestros hijos en esta área, incluso dejarles que experimente ciertos niveles de fracaso en el colegio es beneficio para ellos. Hay cosas que se aprenden a base de ensayo y error, y también de experimentar ciertas consecuencias, sí, negativas. Aprender que no llevar los deberes hechos tiene consecuencias en el colegio (la reprimenda delante de los compañeros, puntos negativos, etc.); aprender que si no nos esforzamos en estudiar, la consecuencia será suspender; que suspender no sólo conlleva un castigo sino un esfuerzo mayor después por recuperar aquel fallo. Esto mismo es aplicable a todas las áreas de la vida de los niños. En definitiva, a veces hay que dejar a los niños tomar malas decisiones, para que experimenten y, por lo tanto, aprendan que las decisiones tienen consecuencias; y que las malas decisiones suelen tener consecuencias de las malas. Y sí, no es fácil ver cómo la persona a la que más quieres se “cae”, sufre y experimenta ciertos fracasos. Pero es permitiendo estos aprendizajes como realmente estamos mostrando ese amor, porque queremos que ese niño de hoy, sea un joven y después un adulto independienteresolutivo, con sentido de la responsabilidad y con capacidad para tomar decisiones y aprender de las consecuencias de las mismas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Publicar comentario